
Uff! esto lo escribi hace bastante tiempo para un concurso del colegio.. y hasta gane algo.. jaja. Es sobre una parte muy macabra de nuestra historia: la dictadura militar..mas precisamete "La noche de los lapices". Yo no vivi esa epoca, pero esto salio desde muy adentro mio y lo hize desde lo profundo de mi corazon porque es algo que me duele... y mucho..
firmen..
Esa mañana se levantó distinto. El día estaba diferente, como si estuviera marcado. Juan Echeverría, 15 años, un chico común, jeans, zapatillas, escuchaba a Jonh Lennon y León Gieco; pero era mucho más que eso: era un luchador, de la verdad, la justicia y la libertad. A su corta edad, tenía muy en claro lo que quería y hacia donde se dirigía, y lo peor, no temía.
Por eso ese 16 de septiembre de 1976, se sintió raro, con cosquillas en su estómago, como si fuera a ocurrir algo que marcaría su vida, para siempre. Saludó a su madre y a su abuela; su mamá era una mujer de actitud sensible y de mirada tierna, que con un gran esfuerzo pudo llevar adelante su hogar, después de que el padre de Juan muriera en un accidente; y su abuela era su gran confidente y amiga, conversaba mucho con ella y era como su segunda madre. Apurado salió de su casa, con un efusivo “no me esperen, vuelvo tarde..” y con una respuesta inmediata de la madre “cuidate Juan..”, aunque estas palabras de amor ya no habían sido escuchadas.
Cruzó las puertas del colegio Nacional Manuel Belgrano, saludó a sus amigos, festejando que ya faltaba poco para el día de la primavera; y con un fuerte abrazo envolvió a Laura entre sus brazos, su novia. Él la quería, nunca había sentido nada igual por una chica, lo hacía sentir fuerte y maduro, pero a la vez sabía que cada día que pasaba necesitaba más de ella. Tocaba el timbre, que anunciaba el comienzo de una nueva mañana de aprendizajes, por lo que tuvo que despedirse triste de ella porque estaba en otra división. Se conocieron en el barrio, en una de esas largas tardes en el parque, que parecen nunca terminar. Era un buen alumno no de los que se llaman “come libros” pero le gustaba aprender, disfrutaba cada vez que conocía algo nuevo; amaba la historia y la literatura, pero, como muchos fallaba en matemáticas.
Luego de clases, Juan, Laura y otros amigos se encaminaron hacia el salón de actos, donde de manera clandestina, se llevaba a cabo una reunión de estudiantes, tratando el tema de la creación de un boleto estudiantil.
Al llegar no encontraron donde sentarse, ya que el lugar estaba repleto, la voz al mando era Clarisa Monzón, una estudiante de 3º año del Nacional “...debemos, amigos, marchar para conseguir el boleto estudiantil, es imposible comprender, como siendo nuestro derecho, no lo poseemos.. es una injusticia..”; pronunciaba estas palabras con cierta dulzura y a la vez con dolor; cada tanto era interrumpida por los vítores de los estudiantes allí presentes. Más tarde, ya no se habló, decidieron empezar la marcha, esta que años más tarde sería recordada por todo el país como uno de los días más tristes de la Argentina.
Juan estaba completamente excitado, marchaba bien adelante de la mano con Laura y todos sus compañeros, con una sensación de que estaba haciendo lo correcto; se dirigieron al Ministerio de Educación de la ciudad de la Plata, una vez enfrente decidieron entrar, pero el dedo ya había sido levantado, la orden ya había sido dada, un gran número de policías a caballos salieron a reprimirlos. De pronto, la columna de estudiantes se desmoronó y los chicos trataban de correr hacía donde podían.
Juan se había quedado inmóvil, no podía creer semejante espectáculo, atroz para la vista humana, la cantidad de chicos que habían sido lastimados, tendidos en el suelo intentando luchar, pero ahora por su vida. Hasta que fue apresado, lo último que recordaba es que lo habían golpeado muy fuerte y despertó dentro de una celda oscura y húmeda, sin más que su ropa interior. Juan al verse y al imaginarse donde estaba y quien lo habia llevado hasta allí, comenzó a llorar, lloraba por su madre, por su abuela, por sus amigos, por su novia, grandes lágrimas caían de sus ojos y sentía que se ahogaba sin poder controlarlo.
Juan sufrió, lloró y por primera vez.... tuvo miedo; imagínense un monstruo tan grande que pudo derribar todos los sueños y metas de un adolescente indestructible, un joven que creía poder cambiar el mundo; pasó a estar indefenso, solo, desamparado, un hombre privado de su libertad. Un preso. Un fantasma de la memoria. Estaba desaparecido del mundo exterior, ya no tenía contacto con él, puesto que realmente no estaba, era una silla vacía en la mesa de todos los días, un espacio en la cama por las noches, un banco desocupado en el colegio y un agujero en el corazón de todos, todo el tiempo.
El tiempo transcurría y Juan sufría, sufría de hambre, de dolor, de los abusos y torturas que allí se lo sometían, sabiendo, o por lo menos intentando entender, que no le esperaba más que la muerte.
Un mes más tarde Juan se sentía peor que nunca, se doblaba del hambre; los gritos y el llanto de los demás que allí estaban, le carcomían la mente y el espíritu, no le permitía pensar, aunque reflexionaba sobre muchas cosas: ¿lo encontrarían?; ¿cómo estaría su madre?; ¿qué había sido de Laura?, ¿se habría salvado?; ¿volvería a ver a sus amigos?; ¿tendría hijos?; ¿viviría para ver a sus nietos?.
Decidió que ya era tarde para hacerse preguntas, para las que no tenía respuestas; por lo que decidió tener un solo pensamiento: había hecho lo que a él le parecía justo, luchó por lo que quería, que era lo que le habían enseñado, y por lo que se lo conocía, y eso descansaba su alma.Por eso al morir, en esa celda espeluznante, lo hizo con una sonrisa, porque la sonrisa es la ventana del alma, y el alma de Juan estaba limpia.
Pilar
3 comentarios:
Bueno estaba pasando nomas esta buena la historia
chee
Me voy yendo
Juan...
chamigaa O_O
Impresiona mucho más con la foto esa que le agregaste..O_O
Está muy buena, yo la leí antes de que la mandaras al concurso.. o cuando ya la habías mandado no recuerdo xD
jajja
pero está muy buena, mucha más gente debería leerla, porque resume mucho de nuestra historia argentina...
Según esa maestra de matemáticas: "toda una generación perdida en aquella noche"...
Gracias a aquél tormento conocí el tormento de lo que fué aquella noche!!
Y bueno mi vida.. me voy yendo...
Ahora que ya sabés como entrar me imagino las cosas que vas a subir!! ;)
Nos vemos!! seguí asi!! :D
Pilar: acá estoy visitandote y conmocionado por tu relato. La historia, por mas conocida que sea, sigue impactando por su crueldad y sinsentido. Juan debe estar sonriendo al leerte....
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